La traza se reconoce sin dificultad.
Afilados peñascos.
Superando una sierra fragosa y atravesando vallados nos encontraremos con una pista bastante llana donde se pone a llover. Pasamos varios torrentes encementados. El cuarto encementado es el punto donde debemos abandonar la pista y por unos prados despejados hemos de ganar unos cien metros de desnivel hasta un deposito y una fuente. No hay ninguna señal.
Aquí vivían los osos belloteros, hasta el siglo XVII.
Encontramos una pista y luego el cortijo de los Gavilanes. Hay que seguir la pista y coronar otra sierra. Descendemos y nos desviaremos hacia el este. Cortijo con fosa séptica depuradora y placas solares. Camino horizontal buscando el barranco Gamero, afluente del río Hoz Garganta. Imprescindible el GPS sino conocemos bien el terreno.
Justo al pasar esta piscina natural hemos de cruzar a la margen derecha del barranco Gamero. Unos metros más adelante seguimos ya caminando por la margen derecha del río Hoz Garganta. El camino ya no ofrece dudas. Se remonta un escarpe rocoso y llegamos a un cortijo con cabras. Allí hay que pasar el río por un azud o paso de obra.













































