sábado, 25 de junio de 2016

PARDINA VIÑUALES, EN EL CORAZÓN DEL SOBREPUERTO

La Pardina Viñuales es un lugar deshabitado del Pirineo de Huesca -cerca de Fiscal, al pie de la Peña Canciás- que lleva mi apellido.
Hace tiempo que sabía de su existencia, pero desconocía dónde estaba exactamente. No sale en los mapas. Y hace poco Miguel Bellosta Lardies, me indicó el lugar y para allí que fuí aprovechando un fin de semana: junto al Cerro Cuchillo, en el Barranco de San Salvador, rodeada de pinos silvestres, quejigos y algún haya. Muy cerca pasa la carretera nueva de los túneles de Yebra de Basa a Fiscal, pero desde ahí no se puede acceder, ni parar pues está todo vallado.
Sin embargo, desde Fiscal una pista de acceso restringido penetra por el barranco hacia el monte y luego hay una senda prácticamente perdida que sube bosque a través. Lo que queda de la pardina está a 1.045 metros de altitud. Desde allí se ven los paredones conglomerados de la Peña Canciás, escenario de la leyenda del "Hombre-choto".



La Pardina Viñuales son tres casas con algunas bordas o parajes auxiliares, de las que tan sólo quedan algunas paredes en pie. Parecer ser que contó con iglesia, pero la demolieron al hacer la carretera por peligro.
La vegetación lo ha invadido todo. La pardina que lleva mi apellido es como un yacimiento arqueológico en medio de una selva pirenaica.



Eduardo Viñuales Cobos es profesional del Medio Ambiente, naturalista y escritor.

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