domingo, 17 de noviembre de 2019

GUÍA BOLIVIANO RAMIRO PACAJES MURIÓ EN ACCIDENTE DE TRÁFICO

Ramiro Pacajes, guía local del parque nacional de Sajama, murió en accidente de tráfico. Ramiro era un joven y valeroso guía de una edad menor de 30 años. Lo conocí en 2017 y me acompañó a tres cumbres del pueblo de Sajama. En la foto está Ramiro Pacajes en el trascurso de la ascensión al Pomerapi 6.221 m. Foto: Jesús Vallés. Ramiro  Pacajes estaba separado y tenía un hijo. Descanse en paz.

Con Ramiro Pacajes en la cima del Acotango 6.080 m

Con Ramiro en la cumbre del Parinacota 6.352 m. En tres ascensiones desarrollé cierta amistad con Ramiro. Él venía por las tardes a mi albergue. Tomábamos unas cervezas y se dejaba invitar a cenar mientras preparábamos la salida para el día siguiente. Ramiro me animó y apoyó en mi acción de denunciar a un cacique, ganadero local, Don Basilio, por envenenar a los pumas de la región de  Sajama, según me informó el señor Álvarez. Valoro su posición pues esto le supònía enfrentarse con algunos ganaderos de llamas.

Tumba de Ramiro Pacajes. El imponente Sajama, de 6.526m, al fondo. Ascendí la cumbre más alta de Bolivia en 2010. Un joven porteador indio y su hermano me ayudaron a montar el campamento de altura a 5.500 m. Eran Ramiro y su hermano, ahora también guía. Descansa en paz amigo Ramiro. Te recordaré con cariño porque decidiste encordarme en un flanqueo aéreo sobre la arista del Acotango y en la madrugada fría del Pomerapi me ataste a tu cuerda para superar juntos  las pendientes de hielo. También el 29 de agosto de 2017 celebramos con abundante vino y cerveza nuestro éxito en el Parinacota y el nacimiento de mi segundo nieto. Ampliar imagen.

martes, 12 de noviembre de 2019

SIERRA DE GÜÉ A CABALLO SOBRE BIESCAS Y ACUMUER

Monte Güé 1.600 m, a caballo sobre los valles de Biescas y Acumuer. 27 de octubre de 2019. Del extremo oeste de la urbanización La Corona (Sabiñánigo) un sendero desciende hasta las carreteras de circunvalación y las atraviesa por dos pasos entubados. Al otro lado una pista nos lleva a la rotonda del puente sobre el río Aurin que debemos pasar. Inmediatamente tomamos una pista agrícola que remonta hacia el norte y nos conduce a la falda del monte Güé. Ampliar imagen haciendo click.

Abandonamos la pista y tomamos un sendero que bordea un gran campo y luego gana altura en zig zag por un cajicar y luego entre pinos.

Antecima cubierta de erizones. Chucky mi perrita me acompaña. Hace diez días me pegue un buen ostiazo en el Dent de Soques. Hoy quiero recorrer la sierra hacia el norte y bajar a Acumuer. Con vendas y todo tengo mi navaja por si encuentro robellones.
Monte Güé 1.600 m y su atalaya de vigilancia contra incendios. Dos horas de marcha desde Sabiñánigo.

Siempre hacia el norte dejando a la derecha los desvíos a Arguisal y Aso de Sobremonte. Al fondo Sierra Partacua (Peña Telera)

Aso de Sobremonte.
Indicador derribado.

Collado Estacho y sendero G.R 15, cuatro horas desde Sabiñánigo.

En un par de horas más, seis en total, habremos bajado a Acumuer sin ver en toda la mañana ni un solo robellón, ni boletus ni negrillas. Después serán casi tres horas por carretera hasta Sabiñánigo. Al fondo la familiar Peña Oroel.

jueves, 7 de noviembre de 2019

JUSTICIA GRATUITA PARA EVITAR LA CONTAMINACIÓN DEL RÍO YAGA


D. OSCAR RUBEN LERMA ALONSO
LETRADO DE LA ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA
Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Único de Boltaña.

Se adjunta fotocopia del folleto publicado por el Gobierno de Aragón. Ya que en Sobrarbe no han construido ninguna EDAR al menos que no pongan más váteres en el nacimiento del Yaga, uno de los ríos salvajes de Europa. Según el Instituto de Estadística de Aragón en el municipio de Tella-Sin no hay ninguna EDAR pero la Dirección General de Sostenibilidad pretende que en Revilla “una fosa séptica cuyos efluentes vierten a la cuenca del Yaga”  les exime de destinar las subvenciones a subsanar las deficiencias en materia de vertidos como establece el PRUG del parque nacional. El millonario-guarda-granjero-hotelero-multi-pluriempleado y alcalde, Feliciano Sesé, argumenta que “como las baterías se han agotado es el momento de reemplazar las placas solares por electricidad convencional”  (doscientas veces más caro), en un pueblo deshabitado y con los presupuestos del Centenario de Ordesa.
El parque nacional agoniza. Oso, lobo, lince, bucardo y urogallo ya se extinguieron. Apenas hay truchas en el Yaga y los anfibios son cada vez más raros de observar. Son exactamente las señales del desastre ambiental que se cierne sobre los ríos del Monte Perdido, que durante el verano se convierten en desagües insalubres. La emergencia fecal se hace crónica y cada vez será más difícil garantizar el abastecimiento con unas aguas emponzoñadas por detergentes, bacterias, virus y medicamentos.
Cuando la crisis se presente será inútil buscar culpables. Es muy fácil arruinar los delicados equilibrios que sostienen la pureza del agua. Es imposible vivir sin ella. Llevar la electricidad a Revilla permitirá el desarrollo del turismo, la hostelería y sus vertidos. Contaminar el Yaga es un crimen y ni la Justicia ni el resto de administraciones pueden permanecer indiferentes. Eso si todavía son responsables y aún conservan su dignidad.

En Sabiñánigo a orillas del Gállego, otro río contaminado para siempre.      
31 de octubre de 2019
Jesús Vallés Gracia

lunes, 4 de noviembre de 2019

BELLOTAS DE ROBLE Y ENCINA: ES TIEMPO DE SIEMBRA

Bellotas de cajico (Quercus pubescens) listas para sembrar. Finales de octubre de 2019. Desde hace 35 años cuando llega el otoño recolecto bellotas lo más grandes y sanas posibles y siembro un millar, más o menos, en una ladera cerca de mi casa. Ampliar imagen haciendo click.



Este hermoso roble, de unos diez metros de altura, tiene unos 30 años de edad. Lo sembré en un rincón de mi huerto. Los pájaros, picarazas y tórtolas lo aprecian y frecuentan. Recojo todas las bellotas que puedo y me voy de paseo con mi perrita.

En la corona de Arregueses es posible obtener más bellotas.

Este joven plantón tendrá unos ocho o diez años.

Y este unos veinte. Es un buen terreno que conserva humedad. Ya hay unas cuantas docenas de robles procedentes de mi paciente siembra otoñal. Los jardineros municipales los acicalan con sabiduría y poco a poco el entorno próximo a la residencia de ancianos Alto Gállego se está convirtiendo en un bonito robledar.

Robles jóvenes pero ya de unos seis metros de altura. Con paciencia podemos mejorar un paraje deforestado a condición de que conserve un suelo fértil. Consiste ni más ni menos que recolectar bellotas y sembrarlas en claros y pendientes, evitando las zonas afectadas por las líneas eléctricas (hay varias) donde los árboles no tienen futuro. Si sembramos mil bellotas y nacen diez roblecitos la cosa va bien. Es así como funciona la Naturaleza. Ánimo pues, a repoblar con bellotas.


 El arbolado cicatriza las heridas de la cubierta vegetal.


Hay que enterrar un poco las bellotas. Los pájaros se las comerían.


Ahora son mis nietecitos Ainielle y Arriel quienes toman el relevo, de la mano de sus abuelos, para seguir extendiendo este humilde bosquete de robles en las laderas maltratadas  por décadas de tala, pastoreo y fuego al oeste de Sabiñánigo. ¡Ánimo chiquitines!