martes, 14 de julio de 2026

CILINDRO DE MARBORÉ 3.322 m. VÍA NORMAL DESDE PINETA. TUCARROYA DEMOLICIÓN YA! RECORDANDO A RAFAEL MONTANER

 

Ascensión desde Pineta hacia el Balcón de Pineta. Serán entre tres o cuatro horas de dura subida por un sendero espectacular y exigente. Camino bien marcado y señalizado. 10 de julio de 2026. Fernando y Jesús. Nuestro objetivo es subir el Cilindro de Marboré, de 3.322 m. Hay cierto riesgo de tormentas y lloviznas. Se escuchan truenos lejanos. A mitad de la subida tendremos que ponernos la capa de lluvia.

Afortunadamente han sido cuatro gotas, lo que mea un gato, y en tres horas y media llegamos al panorámico Balcón de Pineta. Ampliar imágenes haciendo click.




Junto al camino hay un bloque gigante bajo el que se ha excavado un confortable vivac con capacidad para dos o tres personas. A unos minutos escurre un manantial procedente de un nevero. Al fondo nuestro objetivo: el Cilindro de Marboré. Cenaremos y enseguida a dormir. El plan es salir mañana a las 6:30 h.


Los hitos nos conducen por la morrena hasta el pie de una muralla infranqueable. Buscaremos, a la izquierda una chimenea cuyo acceso está obstaculizado por un nevero pendiente que precisa piolet y crampones. De bajada es todavía más peligroso.



Nevero que se debe atravesar de subida y de bajada.



Ampliar imagen haciendo click. Se aprecia la pendiente y las rimayas.




El año pasado perdió la vida un montañero norteamericano. Posiblemente bajaba y no supo encontrar el paso sencillo. Las cuerdas son nuevas y gruesas, pasaje resuelto.






Estas placas compactas son difíciles de destrepar. Mejor bordearlas por el este.



Remontaremos este glaciar con piolet y crampones.



Estamos ahora en un periodo interglaciar que se produce cada cien mil años, dentro del periodo Cuaternario, con predominio del frío y los hielos. Pero entre los siglos XIV y XVIII tuvo lugar la conocida como Pequeña Edad del Hielo y los glaciares avanzaron sobre todo en los Alpes, y también en los Pirineos. Ahora están en marcado retroceso.





El glaciar se acaba y falta un penoso pedregal hasta el collado.





Collado del Cilindro. Al fondo el Monte Perdido. Hay que descender un centenar de metros y oblicuar hacia el oeste intentando pasar sobre el lago helado sin perder altura.


Collado sur del Cilindro de Marboré. Nos quitamos los crampones para afrontar un escarpe de unos 15 metros de altura, primero en diagonal hacia la izquierda y luego hacia la derecha (III) accediendo a una corta canal y luego un senderito a la derecha ya fácil. Remontar hacia el norte por senderitos con un corto escarpe al final (III) expuesto a caída mortal. Atención a la bajada. Ampliar imágenes haciendo click.



Cilindro de Marboré 3.322 m. Cinco horas desde el Balcón de Pineta. Es la cuarta vez que subo a esta montaña: Cara Nordeste, Gamba de los Valencianos, Gamba Austriacos, y hoy por esta vía normal que presenta un par de pasos delicados. Hay una instalación de rapel para bajar con una cuerda de 25 metros. Cuidado en el destrepe del lado S.O, caída mortal. Atención si vamos con novatos.



De regreso bajamos el nevero de las cuerdas sin ponernos los crampones. Es peligroso y cuando podemos nos metemos en la rimaya superior, absolutamente segura. Acabado el descenso nos iremos a visitar el lago, represado, de Marboré, donde mucha gente está en la orilla tomando el sol de la tarde. Encima luce el infame y pestilente refugio de Tucarroya que debería ser eliminado por completo por cerrar la única brecha de paso para los animales. Además, a causa de los orines y defecaciones, el hedor es insalubre e insoportable. Los franceses están de acuerdo. Tucarroya demolición ya!




Confortable abrigo al pie de los picos Monte Perdido y Cilindro de Marboré, Arroyito a cinco minutos. Lugar sobrevolado a menudo por un buitre quebrantahuesos,




Después de desayunar recogemos todo y bajamos hacia Pineta aunque ampliaremos la excursión con el sendero de las espectaculares cascadas de La Larri. En total hemos caminado unos veinte kilómetros con un desnivel acumulado de casi 2.500 metros. 20 horas de actividad. Formidable ambiente montañero aunque muchos jóvenes suben y bajan sin piolet ni crampones. Parece que el helicóptero de rescate es solicitado con frecuencia. No están heridos pero no pueden bajar.


En rojo la ruta de la Cara Norte del Monte Perdido que escalé hace unos treinta años con un chico del pueblo de mi mujer, José Gracia. Era la primera vez en su vida que se ponía unos crampones y se defendió bastante bien aunque, en dos ocasiones, resultó colgando de la cuerda; en el estrecho corredor de entrada y en el empinado glaciar de salida con su intimidante rimaya. Recuerdo que, de tirón, empalmamos el descenso con una remontada y travesía de los Astazous, para finalmente, recoger nuestro equipo de vivac y descender a Pineta.





En junio de 1975, con 19 años, escalé la elegante e intuitiva cara N.E del Cilindro de Marboré (Montaner-Bescós). Yo estaba entonces en la mili y engañé a un chico del cuartel, Ángel Hernán, en su primera visita al Pirineo. Tuvo un resbalón en el nevero de la base y logró detenerse. En el pasaje más difícil de la vía (V sup) se le arrancó un pitón y dió un fuerte pendulazo, quedando colgado en el vacío con heridas, superficiales en la cabeza, que sangraban abundantemente. Me dijo que ya no se veía capaz de sacar ningún clavo de los que yo iba poniendo, así que en los tres últimos largos de cuerda (V) los superé en libre sin clavar ninguno pues me quedaban solo tres y los necesité para superar el último extraplomo (V sup) Bajamos anocheciendo siguiendo los hitos. Toni Martí, el guarda del refugio, nos esperaba con la luz encendida. Lavó y vendó la cabeza de mi compañero y nos invitó a cenar. Gracias Toní! Ampliar imagen haciendo click.


Yo era el "protegido" de Rafael Montaner, el genial pionero de la escalada de dificultad en Riglos y en los Pirineos, desde que en 1972, conseguí la tercera ascensión de su vía Galletas al mallo Firé a la edad de 16 años y logrando la primera sin vivac. Me acompañó Juan Carlos Zapata, un querido amigo de Zaragoza. Rafael Montaner me daba trabajo en su fábrica de muebles y me pagaba unos buenos dineritos; la cosa es que, casi todos los días, Rafael aparecía a medio día por donde yo estaba poniendo armazones de sofás y se me llevaba por los bares de Valdefierro invitándome a buenas cervezas y suculentas raciones de gambas y mejillones. Cuando en 1974, con 18 años, escalé la Carnavalada al Pisón, acudí puntual, a primera hora, el lunes a trabajar, bien seguro de que Rafael invitaría a unas rondas para celebrarlo. Qué gran tipo; siempre cuidadoso y generoso con nosotros, los jóvenes escaladores; siempre sin un duro en el bolsillo pero con un saludable y voraz apetito, ja, ja!

3 comentarios:

  1. Osti Jesús, es una buena subida. Me alegro

    ResponderEliminar
  2. me ha gustado el relato final sobre tus escaladas en el Cilindro y la relación con Montaner. a Ángel Hernán lo conocí trabajando en El Portillo y luego más tarde desde el PM hablaba con él estando en Jaca.
    vaya juventud echándole huevos en la escalada, con 16 años!!! igualito que los jóvenes de ahora...

    ResponderEliminar
  3. Buena y bonita activiada que me gustaría conocer . Saludos

    ResponderEliminar